arboles
- granarbolchile
- 28 oct 2023
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Actualizado: 16 nov 2023

Los árboles antiguos son luminarias de la naturaleza que desempeñan roles ecológicos cruciales en los ecosistemas forestales (Carey, 1989; Gutiérrez, 2016; Lindenmayer et al., 2009). Muchas de estas funciones no pueden ser reemplazadas, lo que los convierte en "estructuras clave" (Lindenmayer et al., 2014; Sutherland et al., 2016). Los bosques primarios representan solo el 36% de la superficie forestal total del mundo y disminuyen anualmente a un ritmo del 0,4% (FAO, 2010). Gutiérrez (2016) sostiene que estos "árboles monumentales" deben conservarse debido a que: 1) fomentan la fascinación natural, 2) son rarezas de la naturaleza, 3) brindan servicios ecosistémicos, 4) permiten el estudio de la adaptación individual, 5) representan un patrimonio biocultural y 6) han sido fuertemente explotados. Más allá de los servicios ecológicos, los árboles antiguos son importantes para diversas culturas de todo el mundo (Dafni, 2006; Rozzi et al., 2013). Los árboles antiguos y grandes no son simples versiones agrandadas de árboles jóvenes (Lindenmayer et al., 2014); representan un reservorio de información biológica y genética en pie (Gutiérrez, 2016). Además, sus sistemas radiculares longevos y extensos generan más conexiones físicas subterráneas que cualquier otro árbol en un bosque (Beiler et al., 2010). Por último, su gran biomasa es de gran relevancia para el almacenamiento de carbono, tanto por encima como por debajo del suelo (Laurance et al., 1997). Los bosques de crecimiento antiguo contienen características estructurales y biológicas complejas que pueden generar resiliencia frente a un clima en cambio (Simard, 2009). La costa del Pacífico Noroeste contiene algunos de los bosques más enormes, impresionantes y antiguos del mundo, con un valor icónico inestimable. Dada la alarmante tasa de perturbación, los bosques de crecimiento antiguo restantes deberían preservarse.

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